Sheinbaum y la reforma electoral: los ejes que podrían transformar la democracia mexicana

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo dio este 15 de enero los primeros trazos de la propuesta de Reforma Electoral que su gobierno piensa enviar al Congreso durante las próximas semanas, en un momento clave para la política nacional y con la mira puesta en los comicios de 2027.

En su presentación ante medios, Sheinbaum aseguró que los lineamientos que están diseñando no solo responden a las prioridades de su administración, sino también a demandas ciudadanas recabadas en foros y encuestas.

A continuación se explican los puntos clave de la propuesta y lo que estos implican para el futuro político del país.


1. Reducción del costo de las elecciones

Uno de los elementos centrales de la iniciativa tiene que ver con los gastos electorales en general, que la presidenta calificó como excesivos y entre los más altos del mundo. Su visión es que una democracia robusta no debe recaer en un peso oneroso para la ciudadanía, por lo que propone:

  • Reducir el gasto de los partidos políticos.
  • Revisar el financiamiento y operación del Instituto Nacional Electoral (INE).
  • Analizar posibles ajustes a los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES).

Sheinbaum fue enfática en que esta reducción no comprometerá la autonomía del INE ni de las instituciones electorales, un punto que ha sido foco de debate y críticas en el entorno político.


2. Fortalecimiento de la democracia participativa

La propuesta busca que la ciudadanía tenga mayor voz directa en decisiones públicas, más allá del simple acto de votar cada seis años. Entre las ideas planteadas:

  • Ampliar la participación ciudadana mediante mecanismos de consulta local, estatal y nacional.
  • Posibilitar que las comunidades reaccionen y determinen aspectos de su gobernanza mediante decisiones más frecuentes y cercanas a su realidad.

Este eje responde a una demanda social por hacer más interactiva la relación entre ciudadanos y el ejercicio democrático, y en teoría coloca los procesos electorales dentro de la vida pública cotidiana, no solo cada ciclo oficial.


3. Representación proporcional y elección de plurinominales

Otro tema medular es la forma en que se eligen los diputados y senadores plurinominales. La propuesta de Sheinbaum propone:

  • Mantener la representación proporcional, pero con un mecanismo diferente, más alineado con la voluntad de los ciudadanos que con las listas definidas desde las dirigencias partidistas tradicionales.

Esto ha generado expectación: no se trata de eliminar a los legisladores plurinominales, sino de reformar cómo se seleccionan, con el argumento de que la práctica actual perpetúa el control de las dirigencias sobre esos puestos.


4. Mexicanos en el exterior y participación política amplia

Sheinbaum también adelantó que la reforma buscará fortalecer la participación de mexicanos residentes en el extranjero en las decisiones políticas, un segmento de la población que históricamente ha enfrentado barreras para incidir en los procesos desde fuera del país.

La propuesta plantea que estas personas puedan tener un papel más decidido en la elección de sus representantes sin la intermediación directa de los partidos, una demanda que ha surgido en recientes ejercicios de consulta.


5. Disminución del número de regidores

En materia de gobierno local, el proyecto de reforma electoral contempla reducir el número de regidores municipales —la figura legislativa más cercana a las alcaldías— con el objetivo de hacer más eficiente la gestión municipal y evitar estructuras que se perciben como burocráticas o redundantes.

Este ajuste tiene impactos concretos en la operación de los ayuntamientos y podría influir tanto en la dinámica interna de los partidos como en la relación con la ciudadanía.


Un debate ya encendido

Aunque la propuesta aún no se ha presentado formalmente al Congreso —se espera que esté lista en las primeras semanas de febrero— ya ha desatado reacciones de distintos actores políticos, desde aliados hasta la oposición.

Sheinbaum ha defendido la iniciativa como una apuesta para fortalecer tanto la democracia electoral como la democrática participativa, y ha rechazado las acusaciones de que el proyecto tenga tintes autoritarios o busque debilitar las instituciones autónomas.


Conclusión: una reforma en construcción

La Reforma Electoral que impulsa Claudia Sheinbaum combina ajustes técnicos y grandes ideas democráticas que, de materializarse, podrían redefinir la manera en que México hace política: desde cómo se financian las elecciones hasta cómo la ciudadanía participa más activamente en las decisiones públicas.

Sin embargo, el éxito de esta reforma dependerá de su negociación en el Legislativo, de la capacidad de construir consensos con partidos aliados y opositores, y de que los cambios propuestos encuentren respaldo social más allá de los discursos iniciales.

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