Delfina Gómez conecta Neza y Chimalhuacán con puente peatonal: obra pequeña, impacto grande

No todo en política son megaproyectos… a veces un puente lo cambia todo.
En una de las zonas más densas y olvidadas del Estado de México, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez entregó el Puente Peatonal “Neftalí”, una obra que conecta Nezahualcóyotl y Chimalhuacán y que impactará directamente a más de 25 mil personas.

Ubicado sobre el Canal de La Compañía, este nuevo cruce responde a una demanda histórica de vecinos que durante años tuvieron que arriesgar la vida para trasladarse entre ambas demarcaciones.


Un puente que no solo cruza, también dignifica

La obra, con una inversión de 6.4 millones de pesos, no es menor si se entiende el contexto: zonas con alta marginación, movilidad limitada y riesgos constantes para peatones.

El nuevo puente incluye:

  • Estructura con trabe de concreto de 50 toneladas
  • Iluminación
  • Barandales de seguridad
  • Rampas y escaleras de acceso
  • Equipamiento urbano

Además, su construcción generó 175 empleos, lo que también le da un componente económico a la intervención.

Este paso conecta colonias clave como Ejidos de San Agustín (Neza) e Israel (Chimalhuacán), facilitando el tránsito diario de miles de personas.


Continuidad en infraestructura: no es caso aislado

Este puente no llega solo. Se suma al Puente Peatonal Los Rosales, entregado en 2024, como parte de una estrategia más amplia de infraestructura urbana en zonas vulnerables.

De acuerdo con el Gobierno estatal, ya suman 84 obras en esta línea, enfocadas en mejorar conectividad, seguridad y calidad de vida.

“No hay otra forma de corresponder a la confianza que dando resultados”, señaló la gobernadora.


Coordinación política y presión social

La entrega también refleja algo clave: coordinación entre niveles de gobierno.

Los alcaldes de Nezahualcóyotl y Chimalhuacán reconocieron que esta obra responde a años de exigencia ciudadana, lo que deja claro que no fue una decisión aislada, sino una presión acumulada.


La Neta:

Aquí va lo importante:

No es solo un puente.
Es movilidad, seguridad y dignidad en una zona donde históricamente ha faltado todo eso.

Porque mientras en otros lados se discuten grandes proyectos, en estos territorios la diferencia real está en cosas básicas:
poder cruzar sin miedo.

Eso sí, el reto sigue siendo el mismo de siempre:
que estas obras no sean excepciones, sino parte de una política constante.

Si el “Año de las Obras” se traduce en infraestructura útil y no en propaganda, entonces sí estamos hablando de transformación real.

Si no… será solo otro puente más inaugurado.

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