El Plan Oriente ya tiene 40% de avance y 121 obras en marcha — pero lo más importante es lo que eso significa para 10 millones de personas
A poco más de seis meses de su arranque, el plan de transformación más ambicioso que ha tenido la Zona Oriente del Estado de México en décadas ya mueve maquinaria, concreto y recursos en simultáneo. Los números de avance están sobre la mesa. Aquí te explicamos qué hay detrás.
El diagnóstico que justifica todo
Para entender por qué el Plan Oriente existe hay que entender primero qué es la Zona Oriente del Estado de México. No es solo una región geográfica — es el hogar de diez millones de personas que durante décadas vieron cómo la inversión pública pasaba de largo.
Municipios como Chimalhuacán, Valle de Chalco, Ixtapaluca o Chalco crecieron de manera acelerada en las décadas de los ochenta y noventa, cuando miles de familias llegaron a construir sus casas en terrenos que el Estado tardó en urbanizar. Lo que llegó después — drenaje, pavimentación, transporte, hospitales, escuelas — llegó lento, incompleto y con décadas de retraso.
Eso es el rezago histórico que el Plan Oriente busca atacar. Y hacerlo requiere escala, coordinación y dinero. Los tres están presentes.
El estado del plan: 40% de avance en 121 obras
La presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Delfina Gómez reportaron que el Plan Integral para la Zona Oriente del Estado de México registra un avance del 40% con 121 obras y acciones en marcha simultáneamente.
Para poner ese porcentaje en perspectiva: no es un avance de papel ni de licitaciones abiertas. Es obra que ya tiene trabajadores, maquinaria y estructura física visible en los municipios de la región. Cuarenta de cada cien puntos del plan ya muestran resultados concretos en el territorio.
Los diez municipios donde se concentra la acción son Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco.
¿Qué tipos de obras están en marcha?
El Plan Oriente no apuesta por un solo sector — es una intervención multidimensional que reconoce que el rezago de la región tiene varias capas. Las obras y acciones abarcan:
🚗 Movilidad y vialidad — pavimentación, pasos superiores, ampliación de corredores de transporte público como el Mexibús y el futuro trolebús Ixtapaluca-Valle de Chalco
💧 Agua e infraestructura hidráulica — uno de los problemas más sentidos en municipios donde el suministro de agua potable ha sido históricamente deficiente
🏥 Salud — construcción y ampliación de unidades médicas para una región que concentra millones de personas con acceso limitado a servicios de salud de calidad
🏫 Educación — infraestructura escolar en municipios donde los planteles han operado durante años en condiciones por debajo de lo deseable
🏠 Vivienda — programas de regularización y mejoramiento habitacional para familias que construyeron en condiciones precarias
🤝 Asistencia social — programas de bienestar que acompañan la obra física con apoyos directos a las familias más vulnerables
La inversión que lo sostiene
El Plan Oriente nació con una inversión base de más de 75 mil millones de pesos y creció hasta superar los 111 mil millones con recursos adicionales asignados durante el proceso. Esa expansión del presupuesto — de más del 46% sobre el monto inicial — es la señal más clara de que el plan no solo se mantiene sino que se está profundizando.
La coordinación que lo hace posible
Lo que distingue a este plan de iniciativas anteriores es la arquitectura institucional detrás. No es solo el gobierno estatal actuando solo ni solo el federal actuando desde lejos. Es una coordinación real entre el gobierno de Sheinbaum, el gobierno de Delfina Gómez y los gobiernos municipales de los diez municipios involucrados.
Esa coordinación se traduce en que cuando una obra necesita recursos federales, estatales y municipales al mismo tiempo, los tres niveles están alineados y no peleando por competencias o presupuestos. En México, eso no siempre sucede — y cuando no sucede, las obras se retrasan o se pierden en la burocracia.
Plan Oriente del EdoMéx: 40% de avance.
— Armando la Neta (@armando_laneta) September 8, 2026
121 obras activas en 10 municipios.
🏗️ Movilidad, agua, salud, educación y vivienda
👥 Beneficia a 10 millones de habitantes
💰 +111 mil MDP de inversión coordinada
🏙️ Chalco, Chimalhuacán, Neza, Ecatepec y más
El 40% es el arranque.
El… pic.twitter.com/QmnpgjUDkn
Lo que la gente ya percibe
Hay un dato que acompaña el avance de obras y que habla de cómo la gente está leyendo el plan desde adentro: en la encuesta ENSU del segundo trimestre de 2026, seis de las ocho ciudades mexiquenses con mejora en percepción de seguridad están en la Zona Oriente. No es solo obra física — es una transformación del entorno que la gente empieza a sentir.
La neta del análisis
40% de avance en 121 obras simultáneas en diez municipios es un resultado que merece reconocerse — especialmente en una región que esperó décadas para recibir este nivel de inversión coordinada.
Pero Armando la Neta tiene que decir lo que siempre dice cuando habla de grandes planes de infraestructura: el 40% es la parte más fácil. El 60% restante es donde se gana o se pierde la credibilidad. Las obras que arrancan bien a veces encuentran problemas en su segunda mitad: retrasos por cambios de presupuesto, contratistas que no cumplen plazos, cambios de prioridad política.
Lo que distinguirá al Plan Oriente como un éxito real de un éxito a medias es si ese 60% llega con la misma velocidad que el primer 40% — y si cuando llegue, los diez millones de habitantes de la región lo sienten de manera tangible en su vida cotidiana.





