En plena antesala de las elecciones intermedias de 2027, el partido gobernante Morena enfrenta un escenario político complejo que va más allá de competir por votos. La revisión de la reforma electoral, la cohesión con sus aliados y la definición de candidaturas se perfilan como los retos más urgentes y potencialmente divisivos para la coalición que ha dominado el escenario político mexicano desde 2018.
Este 19 de enero, Politico México hace un recuento de los principales factores que podrían determinar si Morena llega unido o fragmentado a la contienda de 2027 y con qué condiciones políticas.
1. Reforma electoral: valor político y fricción interna
El eje principal de debate para Morena y sus aliados en 2026 es la reforma electoral que impulsa el oficialismo desde Palacio Nacional y que se espera sea enviada al Congreso en las primeras semanas del año. Esta iniciativa contempla cambios estructurales al sistema político mexicano —incluyendo ajustes a la representación proporcional, financiamiento partidista y la revocación de mandato, entre otros puntos— con el argumento de modernizar y abaratar los procesos democráticos.
Sin embargo, las negociaciones están lejos de ser sencillas. Tanto el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como el Partido del Trabajo (PT) han expresado dudas y reservas sobre algunos rubros de la reforma, lo que complica la construcción de mayorías calificadas en el Legislativo.
El coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, ha reconocido que sin el consenso de estos aliados la iniciativa podría quedarse corta para su aprobación, dando cuenta de diferencias internas que requieren de negociación política continua.
Adicionalmente, fuentes políticas señalan que la tensión no se limita a desacuerdos técnicos: el PVEM está presionando por cambios en cómo se definen prerrogativas y representación, e incluso ha reclamado falta de diálogo con interlocutores de Palacio para discutir la reforma.
2. Alianzas bajo presión: cohesión territorial y reparto de candidaturas
Las alianzas electorales son otro capítulo que ha cobrado relevancia para Morena de cara a 2027. La coalición Morena–PT–PVEM —clave para mantener el bloque conocido como Sigamos Haciendo Historia— está bajo tensión por negociaciones de candidaturas locales y estatales que podrían erosionar la unidad si no se distribuyen de manera equitativa.
Mientras la dirigencia nacional busca mantener la alianza, en varios estados las estructuras locales ya discuten aspirantes propios, lo que evidencia que los intereses regionales competirán con la lógica de unidad nacional. Encuestas recientes muestran que una parte importante de la ciudadanía prefiere que Morena compita sin aliados en 2027, lo cual añade presión política interna para redefinir estrategias de coalición.
Además, el mecanismo implementado por Morena para imponer un “candado antinepotismo” —que busca restringir candidaturas de familiares directos— ha generado resistencias propias y complicaciones en la negociación de fórmulas electorales conjuntas, en sectores donde el PT y el PVEM tienen liderazgos consolidados.
3. Candidaturas: equilibrio entre unidad y competitividad
La definición de candidaturas representa otro desafío crítico. Morena debe equilibrar los siguientes factores:
- Equidad de género y paridad, requisito que obliga a distribuir equitativamente espacios entre mujeres y hombres.
- Competitividad territorial, ya que en 2027 se renovarán gubernaturas en 17 estados, además de cientos de diputaciones y alcaldías.
- Presión de aliados por posiciones competitivas, lo que eleva el riesgo de fracturas internas si no se negocia con cuidado.
La selección de perfiles, según fuentes legislativas, incluirá encuestas y mecanismos de medición de aceptación pública para minimizar confrontaciones internas, aunque no elimina por completo el potencial de disputas regionales intensas.
4. Contexto de percepción pública y desgaste político
Morena, que durante años ocupó el centro de la atención política nacional, también enfrenta un ambiente de percepción pública más desafiante. Encuestas muestran que existe una división sobre si la coalición debe mantenerse intacta o si Morena debería competir sola, con una mayoría ciudadana inclinada hacia la segunda opción.
Este entorno no solo influye en las negociaciones internas, sino que también podría traducirse en cambios de estrategia rumbo a los comicios, donde el partido en el Gobierno buscará posicionar a sus candidaturas como continuidad de sus políticas públicas sin arrastrar el desgaste de otros aliados.
Conclusión: 2026 como año de definiciones internas
Más allá de la retórica electoral, los próximos meses —con la reforma electoral en discusión, las negociaciones de alianzas y el reparto de candidaturas— serán determinantes para la competitividad de Morena en 2027.
El partido enfrenta un equilibrio delicado: fortalecer su base política sin fracturar alianzas históricas, al mismo tiempo que responde a demandas ciudadanas de renovación y competencia más clara. El resultado de estas decisiones no solo impactará la próxima elección intermedia, sino también la configuración del sistema político mexicano en la siguiente década.





