La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió de manera firme este 16 de enero de 2026 a los señalamientos y advertencias provenientes del gobierno de Estados Unidos sobre la lucha contra los cárteles del narcotráfico, dejando claro que México no permitirá una intervención militar extranjera en su territorio y que cualquier cooperación debe estar basada en respeto mutuo y responsabilidad compartida entre ambos países.
En medio de una creciente tensión diplomática por la seguridad fronteriza, Sheinbaum afirmó que, si bien la relación bilateral con Washington es vital para atender problemas compartidos como el tráfico de drogas, la violencia y la trata de armas, una intervención directa de fuerzas militares estadounidenses no es ni necesaria ni aceptable.
“No es una opción: la soberanía no se negocia”
La presidenta reiteró que México no permitirá ni considerará la presencia de tropas, personal de agencias extranjeras o acciones militares directas en su guerra contra los cárteles. Según explicó, la cooperación con Estados Unidos continuará siempre y cuando se respete la independencia y la soberanía del país.
Sheinbaum recordó que, aunque el marco legal internacional permite mecanismos de cooperación, cualquier participación de agencias como la CIA o de fuerzas armadas requeriría no solo autorización expresa del gobierno mexicano, sino también el pleno respeto a las leyes y la Constitución de México.
En el mismo sentido, la mandataria señaló que los operativos contra cárteles dentro del país corresponden exclusivamente a fuerzas mexicanas, sin excepción ni subordinación a autoridades extranjeras.
Cooperación con Estados Unidos: resultados y límites
Sheinbaum no rechazó la necesidad de cooperación con Washington. Al contrario, defendió que la colaboración bilateral ha generado avances tangibles en la lucha contra el crimen organizado, con resultados concretos en seguridad que, según el gobierno mexicano, deben medirse con responsabilidad y en conjunto con Estados Unidos.
La mandataria subrayó que “respeto mutuo” y “responsabilidad compartida” son dos pilares para que la relación funcione:
- Respeto mutuo implica confiar y reconocer la soberanía de cada nación.
- Responsabilidad compartida significa que ambos países deben atender sus propios retos, como la reducción del consumo de drogas en Estados Unidos y el frenado del tráfico de armas hacia México.
Sheinbaum enfatizó que el problema de los cárteles no puede resolverse únicamente desde México y que la raíz del negocio ilícito también está en la demanda de drogas al norte de la frontera, un punto que ha insistido en cada diálogo bilateral.
Advertencia de Estados Unidos y exigencia de resultados
La reacción de Sheinbaum surge después de que el Departamento de Estado de Estados Unidos calificara el progreso en materia de seguridad como “insuficiente” y reclamara acciones verificables y contundentes en la lucha contra los carteles y la reducción del tráfico de fentanilo, una sustancia relacionada con miles de muertes en ese país.
Ante estas exigencias, México afirmó que hay avances concretos, producto de la cooperación con las autoridades estadounidenses, aunque recalcó que dicha colaboración debe respetar los límites constitucionales de cada país.
La intervención no está en la agenda
Aunque algunos comentarios desde Washington han sugerido un papel más proactivo de Estados Unidos en la lucha contra los cárteles —y pese a presiones internas en ese país por parte de su administración—, Sheinbaum descartó de plano que una intervención militar estadounidense en México esté sobre la mesa. Su postura ha sido consistente en afirmar que no servirá de nada que fuerzas extranjeras entren al país con tropas o mandos conjuntos sin el control soberano de México.
La defensiva presidencial refleja un principio diplomático histórico en la política exterior mexicana: la soberanía nacional es inviolable, y cualquier cooperación en seguridad debe ajustar su formato a ese principio y al marco legal vigente.
Conclusión: cooperación con soberanía
El mensaje de Sheinbaum a Estados Unidos es doblemente estratégico:
- Reafirma la necesidad de cooperación bilateral, pero dentro de los límites que marca la soberanía nacional.
- Rechaza cualquier sugerencia de intervención directa, enfatizando que México lidera sus propias estrategias de seguridad, en coordinación, no subordinación, con socios internacionales.
En un contexto regional donde la violencia y el tráfico de drogas siguen siendo desafíos compartidos, la postura mexicana apunta a equilibrar resultados operativos con protección de la autonomía, insistiendo en que la responsabilidad de combatir a los cárteles es compartida, pero cada país debe ejercer sus funciones dentro de su jurisdicción legal y constitucional.





