405 aspirantes, tres sillas y una sola pregunta: ¿Quién manda en el INE?

La carrera por las consejerías del instituto electoral más importante del país deja ver un proceso lleno de cuestionamientos: poca experiencia, sombras partidistas y un Comité de Evaluación que huele a Morena.


El Instituto Nacional Electoral (INE) está en la mira. No por un fraude, no por una elección, sino por algo igual de relevante: quién va a sentarse en sus sillas más importantes durante los próximos nueve años.

En total, 405 perfiles compiten por únicamente tres consejerías del Consejo General del INE. Algunos llegan arropados por liderazgos partidistas, gobiernos o figuras de autoridad; otros confían en su trayectoria; y unos más simplemente están apostando a la suerte —o a engordar su currículum.

Pero aquí viene la neta: menos de un centenar de esos 405 aspirantes tiene más de una década de experiencia en el campo electoral. Es decir, el 75% tiene experiencia mínima o nula en el sector. Eso, en el organismo que organiza y valida las elecciones de todo el país, no es un dato menor.

¿Quién hay en la lista?

El abanico es, por decir lo menos, entre los aspirantes aparecen funcionarios del Gobierno federal y locales cercanos a la Presidenta Claudia Sheinbaum, a gobernadores y secretarios de Estado. En total, son 72 candidatos provenientes de los gobiernos federal, estatal y municipal, así como de Congresos y Poderes Judiciales.

Entre los perfiles más llamativos están: el ex director de la cárcel municipal de Huauchinango, Puebla, Rafael Casco Monjaraz, y Carlos Edgardo Serrano, quien era funcionario de la Procuraduría de Justicia de Hidalgo—dos perfiles que difícilmente encontrarías en el organigrama de un organismo electoral—. También hay visitadores de comisiones de derechos humanos y activistas.

Desde los OPLES (organismos electorales locales), 53 consejeros de 28 estados también entraron a la contienda. La CDMX encabeza esa lista: cuatro de sus ocho consejeros del Consejo General capitalino están compitiendo, incluida su presidenta, Patricia Avendaño. Avendaño es señalada por sus nexos con Morena, ya que su ex esposo es Néstor Vargas, ex consejero jurídico de Claudia Sheinbaum cuando fue Jefa de Gobierno, y quien actualmente fue nombrado representante del Ejecutivo en el Órgano de Administración Judicial.

El filtro que también genera dudas

Durante 12 días, los aspirantes serán «examinados» por el Comité de Evaluación de la Cámara de Diputados, cuyos integrantes, según señalamientos, están en su mayoría ligados a Morena. Ya en una primera depuración, el Comité Técnico eliminó a 34 aspirantes —entre ellos a Jaime Dahir Arista y Rosío Calleja— por ser integrantes de dirigencias partidistas, y al resto por incumplir requisitos documentales. Así, 369 personas avanzaron a la siguiente fase: la evaluación de conocimientos, presentada el 6 de abril en el salón de sesiones de la Cámara de Diputados.

La neta del análisis

Lo que está en juego no es burocracia: son tres sillas en el órgano que dirige las elecciones de México, con encargos de nueve años. El proceso debería ser una garantía de autonomía e imparcialidad. Pero cuando el 75% de los aspirantes carece de experiencia electoral sólida, cuando aparecen funcionarios con vínculos directos al partido en el poder, y cuando el propio Comité evaluador es señalado de parcialidad, la pregunta obligada es: ¿está el proceso diseñado para encontrar a los mejores perfiles, o para garantizar ciertos resultados?

Armando la Neta no dice que el proceso esté amañado —eso habría que probarlo. Lo que sí decimos es que las condiciones están dadas para que la duda exista, y en un país donde la confianza en las instituciones electorales ya está dañada, eso debería importarnos a todos.

Habrá que seguirle la pista.

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