75 años haciendo medicamentos en Toluca: la planta de Pfizer que pocos conocen y que cuida la salud de millones

Desde los años 50, una planta en la capital mexiquense produce vacunas y medicamentos que se distribuyen por todo México y Latinoamérica. 194 millones de unidades al año. Un ahorro de 32 mil millones de pesos al sistema de salud. Esta es la historia que no siempre se cuenta.


Una historia que arranca en los años 50

Mientras la mayoría de los mexicanos conoce Teotihuacán, el Nevado de Toluca o los tamales mexiquenses, hay algo en Toluca que trabaja en silencio desde hace más de siete décadas y que tiene un impacto directo en la salud de millones de personas: la planta de Pfizer en la capital del Estado de México.

Fundada en los años 50, esta instalación cumplió 75 años de operaciones en México — un hito que la gobernadora Delfina Gómez Álvarez reconoció en un evento especial al que también asistió el Secretario de Salud federal, David Kershenobich, y directivos globales de la farmacéutica, entre ellos Nick Lagunowich, Presidente Global de Mercados Emergentes de Pfizer.

No fue un evento de protocolo. Fue el reconocimiento a una colaboración de décadas entre una empresa global y un estado que decidió apostar por la industria farmacéutica como motor de desarrollo.

Los números que impresionan

Hay cifras en este comunicado que merecen detenerse a leer con calma:

🏭 194 millones de unidades producidas anualmente en la planta de Toluca 🇲🇽 70% de esa producción va al mercado nacional mexicano 🌎 30% se exporta a Latinoamérica 💊 32 mil millones de pesos ahorrados al sistema de salud mexicano en la última década gracias a la vacuna contra el neumococo producida ahí

Ese último dato es especialmente relevante. La vacuna contra el neumococo — una bacteria que puede causar neumonía, meningitis y otras infecciones graves, especialmente en niños y adultos mayores — forma parte del Programa Nacional de Vacunación de México. Y el proceso de manufactura de esa vacuna culmina precisamente en Toluca.

Traducido a lenguaje cotidiano: cada vez que un niño mexicano recibe esa vacuna en su cartilla, hay una buena posibilidad de que haya pasado por una línea de producción en el Estado de México.

¿Qué hace especial a esta planta?

La planta de Toluca no es solo un centro de producción — es lo que en la industria se llama un nodo estratégico. Su ubicación en el centro del país facilita la distribución a todo el territorio nacional, y su capacidad instalada la convierte en una de las instalaciones farmacéuticas más importantes de la región.

Durante la pandemia de COVID-19, esta misma planta participó en la producción de vacunas contra el virus — otro capítulo de su historia que no siempre se menciona pero que tuvo impacto directo en la respuesta sanitaria del país.

El mensaje del gobierno estatal: EdoMéx como polo farmacéutico

La gobernadora Delfina Gómez fue clara en su mensaje durante el evento: el Estado de México no solo quiere atraer inversión — quiere ser el corazón industrial, logístico y comercial del centro del país, tal como lo establece el Plan Estatal de Desarrollo 2023-2029.

Para lograrlo, el gobierno estatal se comprometió a continuar con la simplificación de trámites, mejorar la infraestructura carretera — en este «2026, Año de las Obras en EdoMéx» — y adecuar los perfiles de los egresados universitarios a las necesidades reales de la industria farmacéutica.

Por su parte, Juan Luis Morell, Presidente y Director General de Pfizer México, reafirmó el compromiso de la empresa con los objetivos del Plan México y con seguir siendo un actor clave en el sistema de salud nacional.

El Secretario de Salud federal también tomó la palabra para reconocer el rol del Estado de México como polo de desarrollo farmacéutico nacional — un reconocimiento que viene del gobierno federal y que no es menor.


LA NETA:

75 años no son poca cosa para ninguna empresa, pero para una planta farmacéutica instalada en México que produce casi 200 millones de unidades al año y que ha ahorrado 32 mil millones de pesos al sistema de salud, el número cobra una dimensión diferente.

Lo que este aniversario revela es algo que rara vez se discute en el debate público: que la salud de los mexicanos no depende solo de los hospitales y los médicos, sino también de una cadena industrial que trabaja de fondo, produciendo las vacunas y medicamentos que hacen posible que el sistema funcione.

Que esa cadena tenga un eslabón tan importante en Toluca, Estado de México, es un dato que vale la pena conocer. Y que el gobierno estatal esté apostando activamente por fortalecer ese ecosistema industrial es una señal de que la política económica y la política de salud pueden — y deben — caminar juntas.

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