Delfina Gómez llega al mitad de su gobierno con obras avanzando, seguridad mejorando y más de dos tercios de los mexiquenses a su favor

Cuatro meses seguidos por encima del 66% de aprobación, una caída del 30% en delitos de alto impacto y el Plan Oriente en marcha para 10 millones de habitantes. Esto es lo que dice el termómetro ciudadano al llegar a la mitad del sexenio mexiquense — con los matices que siempre merece cualquier encuesta.


El número y lo que significa llegar aquí

Gobernar el Estado de México no es fácil. Es la entidad más poblada del país, con una complejidad social, económica y de seguridad que pocas otras entidades tienen. Llegar a la mitad de un sexenio con más del 66% de aprobación ciudadana no es algo que pase por accidente — hay resultados concretos detrás de ese número.

Según la medición más reciente de FactoMétrica, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez cierra la primera mitad de su administración con 66.8% de aprobación. Pero el dato más relevante no es el número en sí — es la tendencia. Mayo: 66.5%. Junio: 66.7%. Julio: 67.2%. Agosto: 66.8%.

Cuatro meses consecutivos por encima del 66%. Eso no es un pico — es una línea.

Lo que los mexiquenses dicen que está funcionando

La encuesta de FactoMétrica no solo mide la aprobación general — la desglosa por rubro. Y esos números cuentan una historia más matizada que un solo porcentaje.

En generación de empleo y desarrollo económico, la valoración ciudadana llega al 65.5%. Eso se explica en parte por el «2026, Año de las Obras en EdoMéx» — una estrategia de infraestructura que abarca vialidades, movilidad, educación y otros sectores. Cuando hay construcción en un municipio, hay empleo local. Cuando hay empleo, la gente lo siente en el día a día. Esa conexión directa entre obra pública y percepción económica aparece en los datos.

En programas sociales, la valoración sube al 64%. El Plan Oriente — la apuesta más ambiciosa del gobierno estatal — concentra acciones en diez municipios de la región oriente: Chalco, Chicoloapan, Chimalhuacán, Ecatepec, Ixtapaluca, La Paz, Nezahualcóyotl, Texcoco, Tlalnepantla y Valle de Chalco. Una zona donde viven diez millones de personas y que históricamente ha sido la más rezagada en infraestructura, movilidad, agua, salud y vivienda. Que el 64% vea positivamente los programas sociales en una región con ese nivel de rezago no es un número vacío.

El reto más difícil: la seguridad

Aquí está el dato que Armando la Neta no puede ignorar: en seguridad pública, la valoración ciudadana llega al 51.2%. Es el rubro más bajo de los tres evaluados — y el que requiere más trabajo.

Pero el contexto importa. Por primera vez en años, la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana del segundo trimestre de 2026 reportó una reducción en la percepción de inseguridad en las ocho ciudades mexiquenses evaluadas. Seis de esas ocho están en la Zona Oriente — precisamente donde opera el Mando Unificado desde hace más de 500 días con más de 14 mil policías coordinados en 15 municipios.

Y hay un dato operativo que acompaña esa percepción: los delitos de alto impacto cayeron 30% en el primer semestre de 2026 comparado con el mismo periodo de 2025. Cuando la percepción mejora y los números de delitos bajan simultáneamente, es porque algo está funcionando — aunque todavía no sea suficiente para que la mayoría lo sienta de manera contundente.

El Plan Oriente: la apuesta más grande del sexenio

Merece un párrafo propio porque es la obra de mayor escala que ha emprendido el EdoMéx en décadas. El Plan Oriente no es un programa — es una transformación multisectorial de una región entera que durante años fue la más olvidada del estado más grande del país.

Obras de infraestructura vial, sistemas de movilidad nuevos, proyectos de agua, programas de vivienda, expansión de servicios de salud y educación, y entrega de asistencia social. Todo al mismo tiempo, en diez municipios, para diez millones de personas. Con el respaldo presupuestal coordinado entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobierno estatal.

Que el Plan Oriente esté activo a mitad del sexenio es una señal de que la inversión llegó antes de que termine la administración — lo que reduce el riesgo de que se quede como proyecto inconcluso.


La neta del análisis

Una aprobación por encima del 66% sostenida durante cuatro meses, delitos de alto impacto cayendo 30%, percepción de inseguridad mejorando en la Zona Oriente y el Plan Oriente avanzando en la región más rezagada del estado — ese es el cuadro que presenta la primera mitad del gobierno de Delfina Gómez.

Armando la Neta lo dice con claridad y sin sesgos: son buenos indicadores para la mitad de un sexenio en la entidad más compleja del país.

Los retos que quedan para la segunda mitad son igualmente claros. La seguridad sigue siendo el frente donde menos de la mitad de la ciudadanía ve resultados suficientes. El Plan Oriente necesita que sus obras lleguen a buen puerto antes de que termine la administración. Y la aprobación por encima del 66% — que hoy es una fortaleza política — puede erosionarse rápido si los resultados no se mantienen visibles y tangibles.

La primera mitad del camino está recorrida. La segunda es donde se define el legado.

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