El sur del Estado de México produce el mejor mezcal que la mayoría no sabe que existe y es el principal productor de flores ornamentales del país. Con el Mundial 2026 en el horizonte, el gobierno estatal apuesta por mostrarle eso al mundo.
Lo que pocos saben del Estado de México
Cuando la mayoría de la gente piensa en el Estado de México, piensa en tráfico, en el Edomex metropolitano, en Toluca. Pocos saben que el sur de la entidad esconde uno de los ecosistemas productivos más ricos y menos conocidos del país: familias que llevan generaciones cultivando flores y destilando mezcal con técnicas tradicionales que no tienen nada que envidiarle a los estados que han capitalizado mejor su marca.
Las dos rutas que arrancan
El gobierno de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez puso en marcha las Rutas Turísticas del Mezcal y la Flor, una iniciativa que convierte esa riqueza productiva en experiencia turística accesible para visitantes nacionales e internacionales.
No es solo un recorrido de fin de semana — es una ventana directa a las comunidades que producen, a las familias que viven de ello y a procesos artesanales que difícilmente se conocen desde afuera.
La Ruta de la Flor: el estado que alimenta de color a todo el país
Pocos datos son tan sorprendentes como este: El Estado de México es el principal productor de flores ornamentales de todo el país. Y esa producción tiene rostro humano — miles de familias en el sur de la entidad que han convertido sus tierras en un mosaico de colores que abastece mercados, eventos y hogares en toda la república.
La Ruta de la Flor recorrerá municipios como:
🌸 Villa Guerrero
🌸 Tenancingo
🌸 Coatepec Harinas
🌸 Ixtapan de la Sal
Cuatro municipios donde la floricultura no es un hobby sino el sustento de comunidades enteras. Visitarlos en ruta significa conocer invernaderos, conocer a los productores, entender el ciclo de cultivo y llevarse una experiencia que no existe en ninguna guía turística convencional.
La Ruta del Mezcal: el destilado mexiquense que el mundo no conoce todavía
El mezcal de Oaxaca es famoso globalmente. Pero hay un mezcal mexiquense, producido con tradición y técnica en el sur del estado, que la mayoría de los mexicanos no sabe que existe.
La Ruta del Mezcal cambia eso. Los municipios que forman parte de la ruta son:
🥃 Malinalco
🥃 Tejupilco
🥃 Zacualpan
🥃 Tonatico
🥃 Zumpahuacán
Los números que respaldan esta ruta son contundentes: más de 800 familias forman parte de la cadena productiva del mezcal en el Estado de México, generando alrededor de 200 mil litros de mezcal al año. Una industria artesanal real, con historia, con familias y con un producto que ya está listo para el mercado nacional e internacional — solo necesitaba visibilidad.
El Mundial 2026 como catalizador
El lanzamiento de estas rutas no es casual en términos de timing. Con la Copa Mundial de la FIFA 2026 trayendo millones de turistas internacionales a México, el gobierno estatal planea recorridos especiales durante el torneo para que visitantes extranjeros conozcan de primera mano estos destinos.
Es una apuesta inteligente: los turistas del Mundial buscarán experiencias auténticas más allá de los estadios. Una ruta de flores en un estado que los viajeros internacionales apenas conocen, o una experiencia de mezcal artesanal en comunidades con siglos de tradición, son exactamente el tipo de turismo vivencial que está creciendo globalmente.
El impacto económico que se busca
El objetivo de fondo no es solo el turismo — es el desarrollo económico de comunidades que históricamente han estado alejadas de los beneficios del turismo. Cada visitante que compra mezcal directamente al productor, que adquiere flores en Villa Guerrero o que paga una experiencia en Malinalco, deja dinero en manos de las familias que producen — no en intermediarios ni en cadenas hoteleras.
Ese modelo de turismo de proximidad y economía local es uno de los más efectivos para el desarrollo regional sostenible.
LA NETA:
El Estado de México tiene un problema de imagen que pocos estados tienen al revés: es enorme, diverso y rico en cultura y producción, pero su identidad pública está dominada por la zona metropolitana y sus problemas urbanos.
Las Rutas del Mezcal y la Flor son una apuesta por cambiar esa narrativa — y lo hacen con dos productos reales, con familias reales y con comunidades que llevan generaciones esperando que alguien les diga al mundo lo que producen.
Si el Mundial 2026 sirve como plataforma para que turistas internacionales descubran el sur del EdoMéx, el impacto puede ser duradero. El turismo bien hecho no se va con el último partido — deja raíces, reputación y clientes que regresan.
Habrá que ver cómo se implementa la logística, qué tan accesibles son las rutas para el turista promedio y si las comunidades productoras están preparadas para recibir visitantes a esa escala. Pero la dirección es la correcta.





